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Historia de nuestro Club

Celebración del 14 de julio, año 1922

Fundado el 20 de mayo de 1866, en el histórico Café Malakoff, el Club Francés de Buenos Aires es la más antigua de las grandes instituciones francesas aún existentes en la Argentina, anterior a la Cámara de Comercio e Industria Franco Argentina (1884) y a la Alianza Francesa de Buenos Aires (1893). Esta continuidad histórica ininterrumpida lo sitúa, además, entre los clubes institucionales de comunidad más antiguos del país que continúan en actividad, otorgándole un lugar singular en la historia social y cultural argentina.

En una ciudad de unos 170 mil habitantes en 1866, entre ellos unos 21.957 italianos y 13.998 españoles, había casi la misma cantidad de franceses pues eran 13.408 cuando un grupo de ellos se reunió en el café Malakoff y fundó el Club Francés un 20 de mayo.

Hacía cuatro años que presidía la Argentina Bartolomé Mitre, el primer presidente de la Argentina unificada luego de Pavón y los acuerdos entre el presidente y Urquiza, y un año desde el inicio de la guerra de la triple Alianza, provocada por la invasión a Corrientes del ejército paraguayo de Francisco Solano López.

Fueron los primeros integrantes de la Comisión Directiva que puso los cimientos de una institución que cumple ciento sesenta años los señores Pedro A. Sallano presidente, Severino Lalanne secretario, Louia Carrere tesorero y los vocales Juan Bautista Bonnement, Juan Bautista Hiriart, Jean Elisathe-Chevalier y Louis Logegaray.

Entre sus socios y miembros de la Comisión directiva estaban el proyectista de la ciudad de la Plata, el fundador de la Alianza Francesa, el arquitecto de la basílica de Luján, entre tantos socios destacados en diversas profesiones, empresas, educadores, intelectuales, incluso el presidente Carlos Pellegrini integró la misma e instauró la tradición de celebrar juntas las fechas patrias de ambos países, el 9 de Julio argentino y el 14 de julio francés.

Desde sus orígenes, el Club se inscribe en la gran tradición de los círculos europeos creados en el siglo XIX como espacios de sociabilidad ilustrada, intercambio intelectual y representación institucional. No fue concebido como un simple lugar de reunión, sino como una institución, destinada a reunir a las figuras más destacadas de la comunidad francesa y de la sociedad argentina en un marco de elegancia, discreción y exigencia cultural.

La historia del Club se confunde con la de la Argentina moderna, profundamente marcada por la influencia francesa en la educación, la ciencia, la arquitectura, el derecho y las artes. Arquitectos como Carlos (Charles) Thays, médicos y científicos como Joseph Linières, intelectuales como Paul Groussac, diplomáticos, empresarios y educadores franceses y argentinos encontraron en el Club un ámbito natural de encuentro, reflexión y diálogo.

Ese prestigio se refleja en la presencia, entre sus socios, de dos presidentes de la Nación Argentina, Carlos Pellegrini y José Figueroa Alcorta, así como en la visita de grandes personalidades extranjeras. Entre ellas destaca el estadista francés Georges Clemenceau, figura central de la Primera Guerra Mundial, quien dejó testimonio de su paso por el Club mediante el envío de un cuadro que representa a Vercingétorix, símbolo de la historia y del espíritu francés, hoy parte del patrimonio artístico de la institución.

A lo largo de más de un siglo y medio, el Club Francés ha desempeñado un papel discreto pero esencial en la diplomacia cultural francesa en la Argentina, manteniendo un vínculo constante y fecundo con la Embajada de Francia y actuando como un verdadero puente entre la comunidad francesa, los numerosos argentinos francófilos y las instituciones culturales de ambos países. En sus salones se han cruzado generaciones de diplomáticos, intelectuales, artistas y académicos, muchas veces lejos del protocolo formal, pero con una eficacia histórica ampliamente reconocida.

Desde 1941, el Club ocupa su sede de Rodríguez Peña 1832, un edificio emblemático que alberga no solo la vida social de la institución, sino también un notable patrimonio artístico, una biblioteca de gran riqueza histórica y espacios dedicados a conferencias, actividades culturales y encuentros.

Figuras como Antoine de Saint-Exupéry, Jean Mermoz, Adrienne Bolland o André Malraux, entre otras, forman parte de la memoria del Club.

Un lugar singular ocupa la Sala de Esgrima, expresión viva de una tradición profundamente arraigada en la cultura francesa. Creada y dirigida durante años por el Maître Edward Gardère, campeón olímpico francés, la sala se convirtió en un verdadero centro de excelencia y transmisión de valores que trascienden la práctica deportiva: rigor, elegancia, disciplina y respeto por la tradición.

Hoy, el Club Francés de Buenos Aires reúne alrededor de 240 socios y atraviesa una etapa de renovado dinamismo, impulsada por la actual Comisión Directiva, presidida por Roberto Azaretto, que ha reafirmado la vocación histórica de la institución al tiempo que fortalece su proyección cultural y su visibilidad institucional, en estrecho vínculo con la Embajada de Francia.

El Club Francés de Buenos Aires es una institución distinta del Hotel Club Francés. Aunque ambas entidades son socias y comparten los salones de la sede, poseen naturalezas y misiones claramente diferenciadas: el Club es una asociación histórica y cultural de socios; el Hotel, un establecimiento hotelero con actividad comercial autónoma.

Con momentos de auge y también de crisis como sucede a los países hoy, el Club Francés ha podido superar una situación difícil y está de pie cumpliendo su rol de ser un pilar esencial de la cultura francesa en nuestro país en el que tanto ha influido. Hoy continúa siendo un lugar de referencia, donde la historia francoargentina no se exhibe: se vive.

Figuras ilustres: Socios y visitantes

Carlos Pellegrini

Carlos Pellegrini

José Figueroa Alcorta

José Figueroa Alcorta

Desde el siglo XIX, el Club Francés de Buenos Aires fue un lugar de pertenencia y de paso obligado para figuras que marcaron la historia política, intelectual y cultural de la Argentina y de Francia.

Socios Destacados:

Entre los socios del Club figuraron dos presidentes de la Nación Argentina:
Carlos Pellegrini, protagonista central de la modernización institucional del país,
José Figueroa Alcorta, presidente y luego presidente de la Corte Suprema.

El Club reunió asimismo a diplomáticos franceses, científicos, ingenieros, educadores y empresarios vinculados al desarrollo de la Argentina moderna, muchos de ellos protagonistas de los intercambios económicos, técnicos y culturales entre ambos países a fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Visitantes ilustres

A lo largo de su historia, el Club recibió a numerosas personalidades francesas y extranjeras, entre ellas:
Georges Clemenceau, figura mayor de la vida política francesa y artífice de la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial,
Paul Groussac, intelectual francoargentino y director de la Biblioteca Nacional,
Carlos (Charles) Thays, arquitecto paisajista y urbanista,
Antoine de Saint-Exupéry, escritor y aviador,
Jean Mermoz y Adrienne Bolland, pioneros de la aviación francesa en América del Sur,
André Malraux, escritor y ministro de Cultura de Francia.

Estas presencias confirman el papel del Club como espacio de sociabilidad selecta, caracterizado por la discreción, la continuidad y la calidad de los intercambios.

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